En estos últimos días me están pasando muchas cosas, buenas y malas, y también de esas que no sabes exactamente de qué tipo son, pero a mí siempre me han dicho que las cosas pasan por algo, así que me limito a esperar.
Amelie tiene de repente la extraña sensación de estar en total armonía consigo misma, en ese instante todo es perfecto, la suavidad de la luz, el ligero perfume del aire, el pausado rumor de la ciudad. Inspira profundamente y la vida ahora le parece tan sencilla y transparente que un arrebato de amor, parecido a un deseo de ayudar a toda la humanidad la empapa de golpe.
Siempre te ha gustado hacerlo. Me refiero a bailar. Llegábamos a casa y me decías al oído que te esperara sentado en el sofá, y yo te hacía caso. Me sentaba y encendía el cigarrillo. Y cuando yo creía que llevaba horas esperándote aparecías y ponías tu canción favorita en la radio, me sonreías, y, lentamente, empezabas a girar, con el vestido rosa acariciándote la piel, con el pelo alborotado, y me encantaba. Me encantaba verte bailar, no sabes cuánto. Cuando bailabas era como si el cigarrillo no tuviera fin, y los cigarrillos sin fin son los mejores.
Los adoro. La primera vez que los escuché fue el año pasado en el MTV Winter, y la verdad es que me encantaron. A partir de ahí me puse a escucharlos más y más y ahora es uno de mis grupos preferidos. Lo tienen todo: estilo, canciones pegadizas, un directo alucinante... Y el próximo 26 de abril sacan su primer disco, así que ya estoy muerta de ganas de que llegue el día para comprarmelo :)
Ya es tiempo de fresas, con nata, con azucar, qué mas da. Ya es tiempo de comerlas, en el metro, mientras paseas, tumbada en el césped de cualquier parque, qué más da. Ya es tiempo de disfrutarlas, y en eso no hay quien me gane.